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La malnutrición por enfermedades gastrointestinales

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Por qué es relevante hablar de la malnutrición por enfermedades gastrointestinales

El reconocimiento de varios procesos patológicos que causan o están asociados con la malabsorción gastrointestinal ha llevado a una extensa investigación sobre su patogenicidad, diagnóstico y tratamiento. Las condiciones de malabsorción o de malnutrición por enfermedades gastrointestinales (GI) más comunes incluyen la enfermedad celiaca, las deficiencias de disacaridasas, el síndrome del intestino corto y la enfermedad de Crohn. Además, existe evidencia reciente de que los niños malnutridos tienen una mayor frecuencia de sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado (SIBO). Esto debido a la alteración de la acidez gástrica, de la motilidad intestinal y disbiosis.

Al considerar la patogénesis y fisiopatología de la malnutrición, es útil distinguir entre aquella no relacionada con enfermedades orgánicas; es decir, la que se debe a factores ambientales como acceso a alimentos o hábitos alimentarios, y la malnutrición relacionada con enfermedades.

En el primer caso, la malnutrición se debe principalmente a una disminución de la ingesta alimentaria, lo que genera un desequilibrio relativo a los requerimientos nutricionales que puede afectar no solo al crecimiento y desarrollo, sino también a otros aspectos de la salud. Mientras tanto, la malnutrición relacionada con enfermedades gastrointestinales (GI) está precedida por un estado de inflamación que contribuye al desequilibrio energético a través de varios mecanismos.

Algunos de de estos mecanismos incluyen el aumento del catabolismo, disminución del apetito, aumento de las pérdidas de energía, etc. Cuando la ingesta de nutrientes es inadecuada en tales situaciones, la malnutrición tenderá a empeorar y tendrá un impacto negativo en los resultados clínicos más allá de sus efectos perjudiciales intrínsecos.

Intestino grueso lleno de bacterias enfermedad gastrointestinal y malnutrición

Qué es la malnutrición y cuál es su relación con las enfermedades gastrointestinales

En los niños, la malnutrición relacionada con alguna enfermedad gastrointestinal puede desarrollarse en el contexto de una infección aguda o una condición crónica y dificultar la recuperación.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) la malnutrición o desnutrición (del inglésundernutrition”) se refiere a deficiencias, excesos o desequilibrios en la ingesta de energía o nutrientes de una persona. La “desnutrición” o simplemente malnutrición incluye:

Aunque de acuerdo con la evidencia el sobrepeso es más prevalente que la desnutrición, la malnutrición por enfermedades gastrointestinales afecta a personas en todos los países. Alrededor de 1.9 millones de adultos en todo el mundo tienen sobrepeso, mientras que 462 millones tienen bajo peso y algún problema relacionado con la falta de nutrientes. No obstante, en el caso de la población infantil las cifras son opuestas. Se estima que 41 millones de niños menores de 5 años tienen sobrepeso o son obesos, mientras que unos 159 millones tienen retraso en el crecimiento y 50 millones sufren emaciación. A esta carga se suman los 528 millones o el 29% de las mujeres en edad reproductiva en todo el mundo afectadas por la anemia.

La nutrición y la función intestinal: diagnóstico de la enfermedad de Crohn

La nutrición y la función intestinal

La nutrición y la función intestinal están estrechamente relacionadas. El propósito principal del intestino es digerir y absorber nutrientes para mantener la vida. En consecuencia, las enfermedades gastrointestinales crónicas suelen provocar desnutrición y un aumento de la morbilidad y la mortalidad. Por ejemplo, los estudios han demostrado que el del 50 al 70% de los pacientes adultos con enfermedad de Crohn presentan depleción proteico-calórica y hasta el 75% de los adolescentes tienen retraso en el crecimiento.

En pocas palabras, la malnutrición por enfermedades gastrointestinales a largo plazo afecta la función digestiva y de absorción. Esto porque los alimentos y los nutrientes son los principales factores tróficos del intestino. Además, proporcionan los componentes básicos de las enzimas digestivas y las células absortivas. Por ejemplo, algunas investigaciones recientes han demostrado que una pérdida de peso de más del 30% que acompaña a una variedad de enfermedades se ha asociado con una reducción en la secreción de enzimas pancreáticas de más del 80%, atrofia de las vellosidades y alteración de la absorción de carbohidratos y grasas.

Nutrientes y desarrollo de enfermedades

Hay nutrientes específicos que pueden inducir enfermedades como la enteropatía sensible al gluten (enfermedad celiaca o celiaquía). A su vez, algunos factores dietéticos como la fibra, el almidón resistente, ácidos grasos de cadena corta, la glutamina y aceites de pescado pueden prevenir condiciones gastrointestinales. Esto incluye diverticulitis, colitis de derivación, colitis ulcerosa, adenomatosis de colon y carcinoma de colon. El papel de los antígenos alimentarios en la etiología de la enfermedad de Crohn es controvertido, pero los estudios controlados han sugerido que las dietas elementales pueden ser tan eficaces como los corticosteroides para inducir una remisión en pacientes con enfermedad de Crohn aguda.

En conclusión, la nutrición tiene un papel terapéutico y de apoyo esencial en el tratamiento de las enfermedades gastrointestinales. La malnutrición por cualquier enfermedad gastrointestinal debe atenderse oportunamente, empezando con un diagnóstico temprano. Con el desarrollo de técnicas modernas de apoyo nutricional, se puede reducir la morbilidad y la mortalidad asociadas con las enfermedades gastrointestinales crónicas.

Todos los pacientes con enfermedad gastrointestinal significativa deben ser evaluados clínicamente para detectar malnutrición calórico-proteica mediante el uso de la evaluación completa. Se debe considerar los análisis de sangre para detectar anemia, nivel de electrolitos y calcio, fósforo, magnesio, ferritina, vitamina B12, así como ácido fólico para evaluar los micronutrientes principales.

Cuando se diagnostica malabsorción o enfermedad inflamatoria intestinal se debe considerar la densidad mineral ósea mediante absorciometría de rayos X, los niveles de 25-OH vitamina D y la medición de otras vitaminas y oligoelementos. Además, en los pacientes de riesgo, los síndromes de deficiencia clínica de vitaminas y oligoelementos debe considerarse durante la evaluación del paciente.

Análisis de sangre, vitamina B12: Todo Diagnóstico

Microbioma intestinal, nutrición y salud

La microbiota humana contiene aproximadamente 100 billones de microorganismos y la mayoría de ellos residen en el intestino grueso. Los microorganismos del intestino desempeñan un papel en la inmunidad, la nutrición y el metabolismo. Al mismo tiempo, la estructura y la función del tracto gastrointestinal pueden influir en varios procesos fuera del intestino. A la alteración de la microbiota intestinal se le denomina disbiosis.

Una dieta rica en plantas y rica en fibra, a largo plazo, puede ser una de las mejores formas de apoyar la salud intestinal. Algunos alimentos fermentados contienen de forma natural bacterias beneficiosas y sus productos metabólicos (ácido acético y láctico). Como resultado, pueden aportar beneficios para la salud de los consumidores.

El papel de los microbios intestinales en la absorción de nutrientes

El cuerpo humano está habitado tanto como por dentro, como por fuera, por una gran cantidad de microorganismos. Esto incluye a las bacterias, patógenos infecciosos que han sido un área de gran interés en los últimos años. La amplia gama de microorganismos que coexisten con el huésped humano también se conoce como microbiota. La mayoría de estos residen principalmente en el intestino grueso. Junto con las funciones que llevan a cabo en el cuerpo humano, a estos microorganismos se les conoce como microbioma intestinal.

Los microbios intestinales ayudan con el metabolismo y la absorción de nutrientes. A través de este proceso, producen metabolitos o subproductos. Ciertos metabolitos proporcionan una fuente importante de energía para las células del intestino, lo cual ayuda a combatir los radicales libres y las toxinas. Por ejemplo, el butirato, un ácido graso de cadena corta, proporciona energía a las células del colon. También estabiliza las uniones estrechas entre las células y ayuda a prevenir la formación de tumores. El acetato, otro ácido graso de cadena corta, interactúa con los receptores del cuerpo para regular el almacenamiento de grasa, la utilización de glucosa y el apetito. Por último, los microbios intestinales sintetizan ciertas vitaminas y aminoácidos que pueden contribuir a la nutrición humana.

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Fuentes de consulta

Ana Moráis-López. (2020). Disease-related malnutrition: An aspect to consider. 4 de mayo de 2021, de Unidad de Nutrición Infantil y Enfermedades Metabólicas, Hospital Universitario La Paz, Madrid, España Sitio web: https://www.analesdepediatria.org/en-disease-related-malnutrition-an-aspect-consider-articulo-S2341287920300314

Khursheed N Jeejeebhoy y Donald R Duerksen. (2018). Malnutrition in Gastrointestinal Disorders: Detection and Nutritional Assessment. 4 de mayo de 2021, de Elsevier Sitio web: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/29413007/

J. Clifford and T. Weir. (2020). The Gut Microbiome and Health. 4 de mayo de 2021, de Colorado State University Sitio web: https://extension.colostate.edu/topic-areas/nutrition-food-safety-health/gut-microbiome-health-9-390/

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